Hay días que simplemente piden chocolate, y para mí el otoño es una de esas épocas del año. Cuando baja la temperatura y dan ganas de prender el horno, pocas cosas son tan tentadoras como una fuente de brownies recién hechos, con mucho chocolate, una textura bien húmeda y nueces en cada bocado.
Esta es una de esas recetas que nunca falla: simple, rendidora y perfecta para compartir… o no.
Ingredientes
Para un molde de 30 x 40 cm o similar.
300 g de chocolate semiamargo, 180 g de manteca/mantequilla, 5 huevos enteros, 180 g de nueces partidas grandes, 400 g de azúcar, 1/2 cdta de sal, 1 cda de vainilla, 250 g de harina 0000 o todo uso.
Preparación
Enmantecar y enharinar una placa y colocar papel manteca. Reservar.
Derretir a baño María el chocolate picado junto con la manteca y dejar enfriar a temperatura ambiente.
Batir los huevos con el azúcar y la vainilla hasta integrarlos, usando batidora o batidor de mano. Incorporar el chocolate junto con la manteca derretida y mezclar. Agregar la harina y la sal, mezclando bien hasta que no queden rastros de harina.
Sumar las nueces y mezclar nuevamente. Volcar la preparación en el molde y hornear en horno precalentado a 180 grados durante 25 a 30 minutos.
Retirar del horno, dejar enfriar o disfrutarlos tibios si no podés esperar.
Un tip
Si te gustan los brownies bien húmedos, retiralos apenas el centro esté cocido pero todavía se sienta ligeramente suave al tacto. Al enfriarse terminan de tomar estructura y quedan irresistibles.